30 noviembre 2005

Las cuatro operaciones básicas

Esta tarde estaba navegando por la página de Minijuegos en busca de algo para pasar el rato cuando vi un extraño juego de sumas cuya descripción me retaba a probarlo. "¿Eres rápido con las operaciones matemáticas?", decían, y me propuse averiguar si lo era.

Pero no lo probé en la página de Minijuegos, ya que a menudo sólo se puede ver las mejores marcas (y grabar una en el caso de que se llegue a tal punto) en la página web en la que el programador colgó el videojuego, y no en otra. Así que fui a la página original y me puse a jugar al juego de marras tras explorar dicha página en busca de otros juegos y curiosidades ;)

El juego se titula Sanō Heiretsu (左脳並列) y consiste en realizar las operaciones que aparecen en pantalla antes de que el tiempo se agote. Al principio sólo son sumas, pero luego la cosa se complica, ya que se van añadiendo las otras tres operaciones básicas: multiplicaciones, restas y divisiones. Lo bueno es que todas las respuestas son números de una cifra, de 0 a 9. Al teclear la respuesta correcta para al menos una operación de las que aparecen en pantalla, todas las operaciones con esa respuesta desaparecen y son sustituidas por nuevas operaciones.

Al introducir un número que no sea la respuesta a ninguna operación, baja la barra de vida. Si se agota el tiempo de alguna operación, la barra baja rápidamente hasta que se introduzca la respuesta correcta, y esto es acumulativo: la barra baja más rápido si se agota el tiempo para varias operaciones. Si la barra llega a 0, pues game over.

El botón de "DRILL" lleva a una pantalla de entrenamiento en que puedes elegir el tipo de operaciones que quieres practicar, sin la presión que supone la barra de vida. Se ofrecen las siguientes opciones, respectivamente: sumas, multiplicaciones, y restas y divisiones de hasta 1, 2 y 3 cifras. A la izquierda hay un ejemplo con divisiones de hasta 3 cifras (por supuesto, la respuesta a todas las divisiones es un número de una cifra).

Dije que "lo bueno" era que las respuestas fueran números de una cifra, pero en realidad no es una cosa tan buena. Esto hace que se dé menos tiempo y se te acabe saturando la cabeza de tanto número. Además, cuando introducen las multiplicaciones y después las restas, es fácil confundir los signos de las operaciones e introducir 5 como respuesta a 2×3. Lo peor de esto es que estés seguro de haber introducido la respuesta correcta, y tras el pitido que indica que está mal vuelves a introducir el 5. Otro pitido. Y es entonces cuando te das cuenta, y para entonces han pasado tres valiosos segundos y tienes un par de operaciones con el tiempo casi agotado. Sí, el juego es una gran paranoia.

Pero parece que se me dio bien, ya que conseguí la tercera puntuación más alta: 600 millones de puntos. Y mi recompensa en el ranking oficial :D

Pero claro, a esas alturas de vicio ya estaba desquiciado y mis dedos bailoteaban ya casi sin sentido por el cero y el siete y el dos mientras yo intentaba ver todas las operaciones y resolverlas. Aunque fueran divisiones al estilo 544/68, que es exactamente 8, pero claro, se trata de que tienes unas décimas de segundo para saber eso... y no hay tiempo de usar calculadoras... y el cerebro está demasiado ocupado como para hacer otra cosa que adivinar así, a lo loco. (Ir al buen tuntún más o menos funciona, aunque, según he podido comprobar, funciona algo peor con los números 3, 5 y 7 que con el resto)

En fin, bonito juego, pero no voy a volver a jugar con el fin de llegar a ser el número 1. No es sólo que algunos videojuegos on-line reinician su ranking para animar a la gente, es que no me merece la pena tanto sufrimiento y tanta dedicación. Mejor me pongo a hacer el sudoku del periódico y ya :P

27 noviembre 2005

¿Muerte de LOL?

La comunidad internauta ha notado que el acrónimo LOL ("Laughing out loud") se utiliza demasiado y a menudo equivocadamente. Si bien el significado de la expresión es algo así como "reírse a carcajada limpia", mucha gente la utiliza para indicar que algo que se ha dicho tiene "algo" de gracia.

"LOL" no permite matices en el grado de humor. El Comité de Acrónimos de Internet ha adoptado un nuevo estándar que permitirá indicar el volumen de las risas, y, además, con acrónimos más fáciles de escribir. Nótese que el estándar anterior no permitía indicar el humor penoso, lo que L0 sí sabe hacer, siendo además mucho más fácil que escribir "No lo he pillado".

Éstos son los nuevos acrónimos ideados para indicar el nivel de humor:
L0: Nada gracioso
L1: He sonreído - sonrisa tradicional :)
L2: Risas breves
L3: Me he reído a carcajada limpia - el LOL tradicional
L4: Me he reído a carcajada limpia durante más que unos pocos segundos - el ROFL tradicional o un L3 acompañado de aplausos
L5: No sigas, por lo que más quieras, estoy llorando de la risa
+: Sufijo que indica cualquier grado intermedio entre uno de los ya mencionados y el siguiente. Así, una risita corta pero fuerte que no llega al nivel de las carcajadas puede considerarse un L2+. Las situaciones dignas de calificarse con un L5+ se consideran peligrosas para la salud e integridad de la persona y deben ser evitadas a toda costa (se puede sustituir "llorar de la risa" por "mear" o "vomitar" en el sentido literal para captar la idea). Un chiste horrible que sólo merece un L0- puede dar pie a una pelea.

Nótese que el sistema de calificación L del humor todavía no ha conseguido una aceptación total, así que de vez en cuando tendrás que instruir a la gente que no haya oído hablar de él. De ahora en adelante, cuando te escriban un LOL, remíteles al nuevo estándar para que no sigan haciendo el ridículo :)

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Traducción libre de http://ganns.com/Humor/LOL.asp

18 noviembre 2005

Asignaturas de religión y lógica constitucional

Artículo tomado del sitio Rebelión, que pego aquí aprovechando que la semana pasada comenté el polémico asunto de la religión en la escuela. En mi último mensaje, había defendido que las clases de religión se dieran en la iglesia o lugar de culto de cada uno con el fin de no discriminar a los hijos de los padres que no quisieran para ellos una clase de religión (por ser no creyentes o por cualquier otro motivo). Ocurre que el tema tiene más miga de lo que yo pensaba:

Juan Antonio Aguilera Mochón

Ante la reivindicación, por parte de muchos padres y de algunas asociaciones de carácter religioso, de un estatus de ‘asignatura fundamental’ para la religión en la escuela, le pido al lector un sencillo pero atento análisis de las siguientes proposiciones, tomadas como premisas:

1ª. El artículo 27.3 de la Constitución dice que «Los poderes públicos garantizan el derecho que asiste a los padres para que sus hijos reciban la formación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus propias convicciones».

2ª. En ningún artículo de la Constitución se dice que esa formación religiosa y moral deba realizarse en la escuela.

3ª. Las convicciones de los padres son muy diversas. Entre otras cosas, pueden ser religiosas o irreligiosas.

4ª. En el artículo 16.2 de la Constitución encontramos que «Nadie podrá ser obligado a declarar sobre su ideología, religión o creencias».

5ª. En el artículo 9.2 de la Constitución se lee que «Corresponde a los poderes públicos promover las condiciones para que la libertad y la igualdad del individuo y de los grupos en que se integra sean reales y efectivas». Y en el Artículo 14: «Los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social».

6ª. El artículo 16.1 de la Constitución proclama que «Ninguna religión tendrá carácter estatal». El Tribunal Constitucional aclaró hace ya más de veinte años: «El derecho a la libertad religiosa de cada persona comprende también, en general, y específicamente en un Estado que se declara aconfesional... el de rechazar cualquier actitud religiosa del Estado...» (Auto nº 359, de 29-5-1985).

Si considera que todas las premisas son ciertas –como parece evidente–, reflexione ahora sobre si las siguientes conclusiones no son inevitables:

1ª. Todos los padres tienen los mismos derechos respecto a la garantía, por parte de los poderes públicos, de que sus hijos reciban una formación acorde con sus convicciones particulares. Los padres con convicciones religiosas no tienen ese derecho en mayor grado que los demás. Por tanto, si sólo se satisface el derecho de los padres con ciertas convicciones religiosas mediante el establecimiento de una asignatura específica, se está discriminando al resto.

2ª. Una solución que buscara respetar el principio de igualdad sería la de que hubiera tantas opciones de asignaturas –o incluso de centros– ‘de convicciones particulares’ como fuese necesario. Esto ya se lo planteó el Tribunal Supremo (sentencia de 30-6-94), pero concluyó que «los poderes públicos no pueden garantizar que en todos y cada uno de los puntos del territorio nacional existan Colegios o Centros de enseñanza que respondan a las preferencias religiosas y morales de todos y cada uno de los padres españoles». (Naturalmente, habría que atender, además, el deseo de los padres que no quieren que sus hijos tengan una asignatura de convicciones). Esa solución es, por tanto, inviable.

3ª. Aunque fuese posible ofrecer tantas asignaturas como convicciones particulares hubiere, no podría hacerse sin obligar a los padres a declarar sobre su ideología, religión o creencias. En realidad, esta obligación anticonstitucional ya se impone cuando se oferta alguna asignatura de convicciones.

4ª. El Estado aconfesional no puede adoptar ninguna actitud religiosa: no puede tomar partido en materia de creencias y promover alguna religión, ni la religión en general. Las asignaturas de religión tienen el fin evidente de promocionar la religión. Si el Estado incluye una asignatura de religión en los centros de enseñanza, está promocionando esa religión, con lo que viola su aconfesionalidad. Y si el Estado, en vez de ayudar a promocionar una religión, lo hace con muchas, incluso con todas, lejos de ser aconfesional, sería pluriconfesional; en este caso, la Constitución debería decir «Todas las religiones tendrán carácter estatal», o la versión igualitaria: «Todas las convicciones y creencias tendrán carácter estatal».

La conclusión final, que, como vemos, parece ineludible por varias razones concluyentes (pero bastaría una), es que no se pueden impartir asignaturas de convicciones particulares –y no se puede, por tanto, ofertar la Religión– en los centros de enseñanza sin contravenir la Constitución (en particular, los artículos 9, 14 y 16); dicho de otra manera, sin atentar contra los principios de igualdad y de respeto, por parte del Estado, a las convicciones de los ciudadanos; en otras palabras, sin atentar contra derechos humanos. El Estado respetaría el derecho de los padres a educar a sus hijos según sus convicciones (las de los padres) precisamente no inmiscuyéndose en el asunto, dejando en libertad la iniciativa de esos padres –siempre que se respete la ley, claro está–, protegiendo sus derechos de asociación y manifestación... Ningún tipo de convicciones y creencias particulares tendría privilegios estatales, pero tampoco habría intromisiones por parte del Estado: de ninguna manera podría ser éste ‘antirreligioso’, por ejemplo.

En apoyo de esa conclusión final, yo añadiría –atendiendo a lo que sabemos sobre el contenido doctrinal de algunos cuerpos de creencias muy extendidos que reclaman su asignatura– reflexiones acerca de los problemas que supone la eventual defensa, en las asignaturas de convicciones, (a) de juicios y normas morales que van contra la Constitución y los derechos humanos (por ejemplo, respecto a los derechos de los homosexuales), y (b) de afirmaciones netamente anticientíficas (por ejemplo, las del creacionismo). Asimismo sería conveniente considerar hasta qué punto la segregación de los alumnos según las convicciones de sus padres es una fuente potencialmente generadora de conflictos, tanto entre los alumnos como entre los padres (actualmente ya lo es, si bien generalmente en bajo grado). Y, por último, la reflexión más importante –aunque también suele ser la más relegada­– creo que debe hacerse sobre los derechos de los niños; en 1989, la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó la Convención sobre los Derechos del Niño, en la que se establece (Artículo 14.1) que «Los Estados Partes respetarán el derecho del niño a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión».

* Juan Antonio Aguilera Mochón. Profesor de Bioquímica y Biología Molecular de la Universidad de Granada

Publicado en La Opinión de Granada el 12-11-05.

13 noviembre 2005

¿Religión en la escuela?

Aunque en mis años de colegio (años 90) tuve la opción de no ir a clase de religión, la alternativa era una asignatura vacía, sin contenidos, curiosamente llamada Ética. En esa asignatura había juegos, pasatiempos y tiempo de estudio o para hacer los deberes, todas ellas actividades que se podían realizar en casa con una mayor concentración. Es decir, que la asignatura de Ética no era más que un parche que se había ideado como alternativa a la asignatura de Religión Católica, y ciertamente un parche que discriminaba a los estudiantes que no querían recibir la asignatura de religión.

Después de los encendidos debates que han surgido sobre el tratamiento de la religión en la escuela, creo que la religión confesional se debería enseñar en su ámbito natural, que son las iglesias y parroquias. Los motivos son las distintas discriminaciones que surgen en casi todas las posibilidades que ofrece la enseñanza de la religión en la escuela:
  • Si la asignatura de Religión se cursa en horario escolar y la alternativa es una asignatura vacía y sin contenidos, se discrimina a los no creyentes.
  • Si la alternativa es una asignatura con contenidos que los alumnos de Religión no pueden cursar, se discrimina a los que estudian Religión.
  • Si sólo se imparte Religión Católica, todas las demás confesiones, así como agnósticos y ateos, son discriminados.
  • Si se imparten todas las confesiones representadas en el colegio, se sigue discriminando a agnósticos y ateos en que no se les enseña a defender su indecisión o su no creencia de forma similar a como se enseña a los creyentes a defender sus creencias. A pesar de que tampoco me agradaría que se diera dogmatismo ateo o agnóstico en las escuelas...
  • Si la asignatura de Religión es evaluable y computable para la media escolar, como suele ser una "maría" o asignatura de aprobado general, se discrimina a los que no la cursan porque sacarán, en general, una media peor. Además, es fácil imaginar manipulaciones informativas en la línea de "creer en Dios hace que tengas mejores notas".
Una idea es que la asignatura de Religión se curse en horario no escolar... o a última hora (y se permita volver a casa una hora antes a los que no la cursen). Sin embargo, creo que lo más justo es que, debido a la aconfesionalidad del Estado español, la religión confesional se estudie en las iglesias de las respectivas confesiones religiosas.

No creo que haga falta decir que mi opinión está bastante más próxima a la de los manifestantes del día 8 que a la de los manifestantes de ayer. Pero lo digo ;)

Enlace sobre la religión en la escuela: aquí.

12 noviembre 2005

Sobre la educación en España

Últimamente se está debatiendo mucho la educación en España, sobre todo el tratamiento de la asignatura de religión. Algunos de los principales motivos son:
  • el informe PISA que deja a los alumnos españoles en un mal lugar en comparación con otros países
  • los continuos cambios en las leyes educativas: LODE (1985), LOGSE (1990), LOPEG (1995), LOCE (2002)... LOE (2006)
  • el tratamiento de la asignatura de religión confesional en la escuela
Este martes se celebró una manifestación contra la LOE con la presencia de estudiantes, profesores y sindicatos que pedían apoyo a la escuela pública, que la religión se impartiera fuera del horario escolar y no fuera computable para la nota media, y, en general, "ninguna concesión a la derecha".

Hoy sábado 12 de noviembre tendrá lugar otra manifestación, también contra la LOE, pero por los motivos opuestos: religión de oferta obligatoria y evaluable, no a la asignatura de Educación para la Ciudadanía (que es tachada de marxista y partidista) y en apoyo a la escuela concertada. Tendrá una amplia representación de la CONCAPA, la Conferencia Episcopal Española y la cúpula del PP.

Ante esto, parece normal que el Gobierno defienda la LOE, ya que si unos dicen que privilegia a los centros concertados y otros dicen que los discrimina, será que está en un término medio que agradará a una mayoría de españoles.

10 noviembre 2005

El logo de Cuatro

El 7 de noviembre a las 20:44 horas, el nuevo canal Cuatro comenzó su emisión tras una fuerte campaña publicitaria. El logo, que decían que está inspirado en la Bauhaus, consiste en un círculo rojo y uno más pequeño arriba a la derecha.

Sin embargo, como menciona el periódico 20 minutos en un artículo, el logo es clavadito al del Nuevo Partido Nippon (新党日本, Shintō Nippon), partido político japonés fundado el 21 de agosto.
Quizá el rojo de Cuatro es más intenso y la diferencia de tamaño de los círculos es algo menor, pero las similitudes son asombrosas. ¿O no? Después de todo, el logo no tiene mucha complicación. Además, como dice el blog de Escolar, puede que los admiradores del estilo Bauhaus hayan tenido otras fuentes de inspiración. Casualidad o plagio, la verdad es que dos círculos no ofrecen una variedad demasiado grande de logos para elegir.

07 noviembre 2005

Problemas con los códecs

Estos días estoy probando a desinstalar y volver a instalar códecs para poder ver bien vídeos y películas por el ordenador. Llevaba un buen rato viendo pequeños cuadraditos verdes o rosados, o una imagen que se quedaba quieta o se movía lentamente como si estuviera compuesta de grumos. Algunas películas, directamente, no podía verlas.

No me considero un negado de la informática, pero tampoco he nacido sabiendo. Y ahora me toca perder algo de tiempo en tareas repetitivas de instalación con la esperanza de que den algún fruto.

Por cierto, ahora recuerdo que hace tiempo que no hablo de anime. :P

01 noviembre 2005

Discriminaciones reales

En la madrugada de ayer (31 de octubre) nació una niña llamada Leonor. Ella no eligió a su padre, pero la suerte (o el destino) le sonrió, ya que su padre es el príncipe de Asturias y heredero de la Corona española. Así, por ser su padre quien es, ella ya goza de los mayores honores y privilegios, como muestra su flamante título de Alteza Real y el hecho de que ella es "la heredera del heredero", como ya la llaman por ahí.

Curiosamente, la Constitución española sigue arrastrando restos de Ley Sálica, de forma que a pesar de ser Felipe más joven que sus dos hermanas, es el heredero de la Corona, y así lo será también el hipotético hermano pequeño de Leonor (en caso de que tenga algún hermano varón). Esto es inadmisible para algunos paladines de la igualdad de todos los españoles. Si las mujeres pueden llegar a diputadas o a presidentas de una empresa en teórica igualdad con los varones, ¿por qué han de sufrir una discriminación a la hora de reinar?
Artículo 57

1. La Corona de España es hereditaria en los sucesores de S. M. Don Juan Carlos I de Borbón, legítimo heredero de la dinastía histórica. La sucesión en el trono seguirá el orden regular de primogenitura y representación, siendo preferida siempre la línea anterior a las posteriores; en la misma línea, el grado más próximo al más remoto; en el mismo grado, el varón a la mujer, y en el mismo sexo, la persona de más edad a la de menos.
Sin embargo, el artículo 14 dice claramente que...
Artículo 14

Los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social.
Si los españoles son iguales ante la ley sin distinción de sexo (entre otras cosas), entonces el artículo 57 es anticonstitucional, es decir, la Constitución no es coherente consigo misma. Por eso, el PSOE y el PP, con la "lógica de los tiempos" por delante, dejan ahora un poco de lado sus enormes diferencias en el tema del Estatuto catalán y se ponen de acuerdo para reformar el artículo 57.1 para que diga esto:
Artículo 57

1. La Corona de España es hereditaria en los sucesores de S. M. Don Juan Carlos I de Borbón, legítimo heredero de la dinastía histórica. La sucesión en el trono seguirá el orden regular de primogenitura y representación, siendo preferida siempre la línea anterior a las posteriores; en la misma línea, el grado más próximo al más remoto; y en el mismo grado, la persona de más edad a la de menos.
El problema es que, si el artículo 57 se modifica, Felipe no debería ser el heredero al trono, sino que debería serlo su hermana mayor Elena por ser la primogénita. Y después de ella, su hijo Froilán.

En cualquier caso, quedan otras dos discriminaciones, por nacimiento y por edad. Por edad porque Leonor (o Elena) tiene preferencia sobre sus hermanos menores para ser proclamada Reina. Y por nacimiento porque los que no hemos nacido en la realeza sólo podemos aspirar a ser consortes en caso de pegar un braguetazo como el de Letizia, pero nunca reyes reinantes.

Se trata, pues, de "endulzar" la incongruencia de que España, en pleno siglo XXI, siga siendo una monarquía. Al fin y al cabo, la monarquía se basa en una enorme discriminación, que es el privilegio de una familia (la Familia Real) sobre las demás. Quitando las discriminaciones, quitamos al rey, así de simple.