08 mayo 2005

Esperanto

Tras el Expomanga fui a Expolingua, que, como su nombre indica, es una exposición sobre idiomas donde se ofrecen cursos, programas de traducción, etc. Me decepcionó un poco ver que casi todos los puestos eran para los idiomas de siempre (inglés y francés), y que idiomas como el árabe, el chino o el japonés, que tienen cada vez mayor relevancia en el mundo, ni siquiera estuvieran representados. Había, eso sí, una caseta para el esperanto, una lengua creada por el doctor Ludwik L. Zamenhof hace unos 125 años a partir de idiomas romances, germánicos y eslavos, principalmente.

No era la primera vez que oía hablar del esperanto. Tan sólo unos días antes había mirado una página en Internet sobre dicho idioma, y me pareció interesante por varios motivos.
  1. Es un idioma muy regular en muchos aspectos. Fonéticamente, hay una correspondencia exacta entre el idioma hablado y el escrito, de forma que una letra representa un único fonema, y un fonema es representado por una única letra. Gramaticalmente, también presenta una gran regularidad, con un número reducido de raíces para formar palabras más complejas mediante el uso de afijos, y terminaciones específicas para sustantivos (-o), adjetivos (-a), adverbios (-e), etc.
  2. Al tener elementos eslavos, germánicos y romances, puede servir como lengua paneuropea. En una Unión Europea formada por 25 países con 20 lenguas oficiales distintas, supone un gasto importante de dinero contratar a traductores para las 190 combinaciones de idiomas que existen (maltés-español, danés-luxemburgués...); y la solución propuesta por algunos de que se utilicen con prioridad el inglés, francés y alemán, y que todas las traducciones pasen por alguno de esos tres idiomas no convence a los que no hablan dichos idiomas porque supone la clasificación de los idiomas como de primera y segunda clase. Con el esperanto como lengua oficial, no habría que contratar a traductores para 190 combinaciones de lenguas, sino sólo de 20 (danés-esperanto, luxemburgués-esperanto, francés-esperanto...), lo que supondría un ahorro sustancial de dinero sin que ello suponga la discriminación de ningún idioma.
El esperanto tiene, por supuesto, sus inconvenientes. El mayor de todos es que es una lengua residual en número de hablantes (apenas millón y medio) en comparación con otras lenguas europeas. Por otra parte, el estatus de un idioma puede ser un espejo que refleja el estatus del país que lo habla, y parece que ningún país está dispuesto a renunciar que su idioma se hable en el Parlamento Europeo. Finalmente, la ortografía no es intuitiva para los hablantes de idiomas romances (por poner dos ejemplos, la c se pronuncia ts y la j es la i en los diptongos).

Así que, hoy por hoy, parece imposible eludir los monumentales gastos en traducciones en las instituciones europeas. Aunque parecía un buen invento, la verdad...

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