29 marzo 2005

Otaku no mayoimichi (おたくの迷い道)

He de decir que siempre me he podido considerar un friki, aunque lo del manga y anime me empezó a interesar en serio a los 15 o 16 años. Sin embargo, también he sido desde pequeño un aficionado a la animación japonesa, a menudo sin darme cuenta de ello porque traducían los nombres en algunas series. En fin, pasemos a la acción...

Los primeros recuerdos que tengo sobre una serie de dibujos animados es un episodio de La abeja Maya. Se me grabaron algunas imágenes, pero no el nombre de la serie, y fue algunos años después cuando vi un anuncio de esa serie que llamaban La abeja Maya y la acabé asociando con esas imágenes que tenía perdidas en el baúl de los recuerdos.

Recuerdo también que hubo series sólo para los elegidos que pillaban el canal que las emitían, y es que para entonces yo dependía de la señal de los vecinos para ver a veces Antena 3, otras Tele 5 y otras tiraba de la cadena del wáter a falta de estas dos cadenas en el maldito televisor. Así, me perdí un montón de series y algunas que veía de repente las dejé de ver por culpa del errático comportamiento de la señal, lo que se podría considerar una razón de fuerza mayor. Ahora no recuerdo qué cadena emitía cada serie, pero sí que no llegué a ver un solo episodio de Caballeros del Zodiaco ni de Bola de Dan, me enteré un poco tarde de la existencia de Chicho Terremoto y no me enteré hasta hace bien poco de si eran episodios sueltos o parte de una trama más larga. Eso sí, de Bola de Dan hice la colección de cromos, supongo que porque estaba de moda y los caretos que ponía el protagonista eran por lo menos curiosos. Esto más o menos muestra que friki lo he sido siempre, aunque a los 7 años o por ahí lo único friki que se suele hacer son colecciones de cromos que no sean de fútbol :P

Eso sí, vi una buena parte de Bola de Dragón y (supongo) toda la Z, y además unas cuantas veces. Vi asimismo muchas series más, o por lo menos algún episodio de las mismas, y de muchas de ellas no recuerdo ni los nombres. Series como Las aventuras de Fly, Ranma 1/2, Sailor Moon, Supercampeones o la no tan conocida Pigmalión...

Más o menos cuando Pokémon y Digimon se pusieron de moda y marcaron una generación (la de los nacidos en los años 90) yo digievolucioné en una especie de otakupadawanmon, es decir, empecé a ver anime no por inercia (de hecho la mayoría de la gente de mi clase había dejado de ver anime o estaba en ello, salvo quizá un par de fans de Pikachu), sino porque realmente me gustaba. Y me puse a ver Rurouni Kenshin, y no sólo me gustaba la serie, sino también las canciones que ponían al principio y al final de cada episodio (los famosos openings y endings), acompañadas por imágenes de la serie y los nombres de toda la gente que había trabajado en su elaboración en preciosos y complicados caracteres japoneses. Fue entonces cuando empecé a sentir una verdadera curiosidad por el idioma japonés... y esa curiosidad no me ha abandonado desde entonces.

Quizá el futuro siga hablando sobre mi bajada a los infiernos sin posibilidad de retorno, también conocida como "la segunda digievolución a otakumon".

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